A partir de ese momento se sucedieron numerosos acontecimientos, muchos de ellos de gran controversia y en los que no entraremos en detalles, porque lo que realmente conmemoramos es la hazaña de haber llegado a estas nuevas tierra, hazaña que no ha podido, ni será superada ya que las circunstancias nunca serán las mismas.
A partir de esa hazaña surgieron nuevos acercamientos entre los hombre y mujeres protagonistas del momento que dieron origen a una nueva raza, los mestizos que resultaron de la unión de negro e india llamados zambos y los mulatos nacidos de negra y blanco; de allí la gran variedad de colores de nuestra piel y ragos físicos.
En nuestra serie haciendo honor a la herencia hispana traemos esta semana a todo un personaje; Gregorio Rosado. Como dice un amigo médico "un hombre de noventa años con una energía de un hombre de 40 y no de todo hombre de 40"
Gregorio Rosado nació en Las Adjuntas, Puerto Rico, el 24 de diciembre de 1915, quedó huerfano de madre a la edad de ocho años... Era mos doce hijos -dice Gregorio-, mi padre se casó más tarde, a los dos años, y pro creó doce más, para un total de 17 varones y 7 mujeres. A mí me llevaron a vivir casa de una tía; pero su esposo murió y al quedar sola me pidió que me fuera ya que no me podía mantener. A los nueve años me fui con otras personas a San Juan y allí comencé a trabajar en un restaurant por $3 dólares al mes de 5 de la mañana hasta la 9 de la noche. La dueña del restaurant me dio un cuarto y me lavaba la ropa. Allí fui creciendo, y dandome cuenta de los sufrimiento de la vida.