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Fuentes legislativas indicaron que tanto demócratas como republicanos continuaban puliendo las enmiendas al proyecto de ley de reforma migratoria, que se encuentra en la cuerda floja debido a las objeciones republicanas para la legalización de la población indocumentada.
Por ahora, y aunque todo puede cambiar con un tema tan controvertido, los senadores han llegado a un acuerdo tentativo sobre unas 24 enmiendas --12 de cada partido--, en un esfuerzo por rescatar la legislación.
Según McClatchy, el Senado podría iniciar un debate el viernes, y posiblemente continuaría durante el fin de semana. Se espera que la votación final ocurra la próxima semana luego de que los senadores consideren por lo menos 20 enmiendas, divididas casi a partes iguales entre los demócratas y los republicanos. El panorama para la aprobación sigue siendo incierto, aunque Bush y la Casa Blanca cabildean fuertemente por la medida, principal prioridad nacional del Presidente.
El líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, retiró la legislación del pleno el 7 de junio debido a una pugna partidista. Ahora, los partidarios de la reforma han aceptado a regañadientes algunas enmiendas para contentar a los detractores y lograr un mayor apoyo bipartidista. También aceptaron la inclusión de unos $4,400 millones para reforzar la seguridad fronteriza.
Así, cuando el pleno del Senado retome el debate migratorio, los conservadores habrán conseguido colocar en la discusión algunas enmiendas para restringir, o incluso eliminar, los beneficios migratorios para los inmigrantes ilegales.
La senadora republicana Kay Bailey Hutchinson de Texas, por ejemplo, promueve una enmienda que exigiría a todo inmigrante clandestino regresar a su país de origen para tramitar la residencia permanente.
Hutchinson indicó ayer que apoya el programa de trabajadores huéspedes y alguna respuesta viable para los doce millones de inmigrantes indocumentados en EEUU --dos de los componentes de la reforma migratoria--, pero se opone a un trato preferencial para estos.
Otra enmienda republicana, del senador Chris Bond, negaría la tarjeta verde para quienes obtengan la visa ''Z'', un permiso temporal que se otorgaría a todo indocumentado que entró antes del 1 de enero del 2007.
Mientras, la enmienda del republicano John Ensign negaría beneficios de la Seguridad Social a quienes trabajaron en calidad de indocumentados antes de la aprobación de la reforma.
Del lado
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