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La redada, la mayor de su tipo en el estado desde 2003, abarcó a aquellos que ignoraron las órdenes de deportación o que regresaron a Estados Unidos ilegalmente después de ser deportados.
La portavoz Virginia Kice, de la oficina de Inmigración y Aduanas, dijo el lunes que fue la operación más amplia desde que los equipos de búsqueda de fugitivos en California se formaron hace cinco años.
Personal de San Francisco y San Diego también participó en la operación que concluyó el sábado.
Kice agregó que de 1.157 arrestados, 595 tenían órdenes de deportación pendientes y 346 tenían condenas penales anteriores. Representan a un total de 34 países, precisó.
Las redadas, que concluyeron el sábado, incluyeron 436 arrestos en el área de San Francisco, 420 en la zona de Los Angeles y 301 en el área de San Diego.
En años recientes, las autoridades de inmigración han intensificado sus redadas en fábricas, oficinas y hogares. Uno de sus principales objetivos ha sido capturar a inmigrantes indocumentados que ignoraron órdenes de deportación.
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