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"No vamos a permitir que vaya (se apruebe) esa ley maldita", dijo un chofer que participaba de los cortes junto a sus compañeros en las principales arterias de La Paz y la vecina ciudad de El Alto.
Los conductores consideran draconiano un decreto promulgado en febrero, que suspende la licencia de conducir de por vida a conductores del servicio público que sean sorprendidos manejando borrachos.
Los manifestantes instalaron barricadas en algunos puntos de El Alto, quemaron neumáticos y agredieron a los conductores, inclusive de vehículos particulares, mientras en La Paz realizaban bloqueos relámpago para eludir a la Policía.
El comandante nacional de la Policía, coronel Oscar Nina, afirmó que desplazó a sus efectivos en el país "para garantizar la libre transitabilidad", pero cientos de choferes tienen virtualmente tomadas La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, impidiendo el tráfico.
La medida impide además el tráfico interdepartamental.
El sincato único de choferes declaró una huelga de 48 horas para el miércoles y jueves en Bolivia.
"Este es un paro de los borrachos", había opinado la noche del martes el ministro del Interior, Sacha Llorenti, al confirmarse el paro.
El máximo líder de la Confederación de Choferes de Bolivia, Franklin Durán, en huelga de hambre desde el lunes para frenar el decreto, deploró que el gobierno no haya aceptado las demandas de su sector, en una declaración de prensa.
El gobernante asumió la medida luego de que en enero pasado se registraron más de 70 muertos en accidentes viales y que en algunos casos se evidenció que los choferes manejaban ebrios.
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