El autoexamen debe complementarse con una mamografía.
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El autoexamen debe complementarse con una mamografía.
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A las mujeres les da miedo examinarse los senos. Temen encontrar un bulto que les cambie la vida. Lo que olvidan es que el bulto seguirá creciendo, lo palpen o no.
Esa es la conclusión a la que ha llegado en sus muchos años de experiencia, Víctor Acosta, cirujano mastólogo y presidente de la Asociación Civil Ceclines (www.ceclines.com). Y aunque reconoce que, al palparse un tumor cancerígeno ya está avanzado, advierte que siempre permite diagnosticarlo cuando se puede tratar con una cirugía convencional y sin recurrir a la extirpación completa de los senos.
Sentir una protuberancia dentro del seno causa temor, por supuesto. Sin embargo, 95% de los nódulos que se detectan con el autoexamen son benignos y apenas 5% son cáncer. El riesgo aumenta con la edad.
"Los sólidos benignos más comunes son los fibroadenomas, pero también puede tratarse de quistes, lipomas (causadas por la grasa) o alteraciones del tejido mamario, provocadas por diversos factores como tratamientos hormonales", especifica Acosta.
El fibroadenoma, la más común de las protuberancias en las mamas, son muy frecuentes en mujeres por debajo de los 40 años. Se desconocen las causas de por qué algunas mujeres son propensas a padecerlos y otras no. También es posible que aparezcan varios. Sin embargo, nunca degeneran en cáncer de mama.
La mayoría de los bultos benignos no requieren de cirugía. "Sólo se observan", explica el mastólogo. Si en uno o dos años revelan un crecimiento importante, deben operarse.
En el caso de mujeres que puedan ser más vulnerables a sufrir enfermedades en las mamas, como aquellas con antecedentes familiares de cáncer de seno, primera menstruación temprana, haber tenido hijos después de los 30 años o no ser mamá, se recomienda realizar una punción para descartar otras patologías.
La incidencia del cáncer
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