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Pues fue a través de las páginas de este periódico que comencé a dar a conocer mis pensamientos, mis inquietudes y mis anhelos. Fue un jueves 6 de noviembre de 1997, cuando salió publicado mi primer artículo, titulado Escojamos la Vida. El contacto ya estaba hecho. El deseo de escribir otros artículos empezó a revolotear en mi mente. Ya van siete años de colaboración contínua. Orgullosamente puedo decir que conozco la fe, el tesón y la filosofía que mueve a este gran periódico hispano.
Quiero tomar un corto espacio para relatar una anécdota que viví en Ybor City. ¿Por qué? Porque este pequeño encuentro dice mucho de sus dueños. Fue un jueves de mañana cuando quedé sorprendido al ver a los amigos Palacios repartiendo su periódico. Ledis acababa de dejar una entrega en un Banco comercial de Ybor City, y Neris Ramón la esperaba en su automovil. Ella, vestida en pantalones caminaba con algo de prisa, pues había que hacer otras muchas entregas. El, pacientemente esperaba su regreso y presto a seguir haciendo la labor que correspondía a otros. Pero aquel día -por la razón que fuera- el instinto y la responsabilidad para con ellos y la comunidad hispana los empujó a que salieran a la calle para que el periódico pudiera llegar a su destino dentro del tiempo en que estaba programado. ¡Eso es responsabilidad periodística!
Quien conozca mi pensamiento y mi trayectoria sabe que yo no escribo para complacer individuos, ni grupos, ni organizaciones. Soy esclavo de mi conciencia. Y estoy muy conciente de que muchos de mis artículos no son publicados por esa sencilla y llana razón. En el Nuevo Siglo ese no ha sido el caso. Los amigos Palacios han sido muy liberales y muy condecendientes con los diferentes puntos de vista que yo he mostrado en mis colaboraciones. Eso es una gran muestra de respeto a los ideales que van de la mano con un periodismo claro, sencillo y digno. La libertad de expresión se mueve cadenciosamente a lo largo de las páginas del periódico Nuevo Siglo. Ese ha sido el norte de este gran periódico a lo largo del tiempo que yo lo conozco. No puede haber libertad de pensamiento sin la existencia de una libertad de expresión. Y no puede haber una genuína libertad de expresión si no hay un verdadero periódico comprometido con esos ideales. Los amigos Palacios son unos
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